jueves, septiembre 27, 2007

La chafa

Los chilangos, como nos llamamos los provenientes de la capital del país, o como nos dicen en la península: los huachos -o huaches-, solemos ocupar las palabras creyendo que tienen un sólo sentido: el que les atribuimos. No obstante desde acá descubrimos nuevos significados que terminamos añadiendo a nuestro repertorio.
En el D.F., cuando hacemos alusión a que algo está mal elaborado, o bien cuya calidad es dudosa o presenta ciertas condiciones mínimas, decimos que es chafa, hechizo, vaya de una menor valía.
Empero en la península, adquiere un sentido complementario: cuando se habla de que hay un engaño, una chapucería o trampa se dice que hay "una chafa".
Así, cuando un mago por descuido revela su truco, decimos "ahí está la chafa". También se dice que cuando algún alumno en un papel de pequeñas dimensiones hace la guía de apuntes que le servirá para el examen está haciendo su "chafa", aunque en el D.F. le llamamos acordeón. En contraste con el D.F. , la chafa y no lo chafa habla de un engaño mientras lo segundo de algo de ínfima calidad.
"Es sólo la chafa"se dice para designar lo que es aparente y engaña a los sentidos. O "¿Cuál es la chafa?" preguntan ambos socios cuando un negocio es muy bueno como para ser cierto.
¿Vas a improvisar tu discurso? le pregunto a un colega
"No, claro que no, traigo conmigo la chafa", me contesta.
Espero que estos ejemplos sean lo suficientemente representativos y que no resulten tan chafas. Aquí sólo escribo lo que pasa: no hay chafa.

martes, junio 12, 2007

Está separado

Cuando alguien quiere reservar un espacio en Mérida se dice que se "separa". Así cuando alguien se sienta en la butaca del cine y pone sus pertenencias en la de al lado está reservando ese lugar para otra persona: lo está "separando". Sólo ante este hecho lingüístico cabe el sentido en las siguientes afirmaciones:
-"Su lugar está separado desde el momento en que se paga"
-"Para separar cualquier prenda anticipe un 10%"
-"El salón de fiestas quedó separado para la fecha indicada"
-"Aquí (el cine) no se permite separar lugares "
-"Para separar su mesa, haga su reservación oportunamente"
-"Todo el mes estaba separado " (sic)

jueves, septiembre 28, 2006

A ver, lo veo

Si alguna vez se ha interesado en aprender el idioma inglés se habrá pércatado que hay verbos que dependiendo del contexto, cambian de significado, o bien, que tienen tantos significados que parecen palabras comodín.
Lo mismo sucede en yucatán con el verbo ver y sus diferentes formas. Aquí una breve guía para utilizar correctamente sus potencialidades:
  • Cuando requiera decir "no lo conocía", sustituya por "no lo tenía visto".
  • Cuando requiera ser enfático en lo que acaba de mencionar y resultar rotundo, puede emplear la siguiente frase "¿viste lo que te dije?"
  • Cuando le soliciten su atención a un determinado asunto, puede decir "A ver, lo veo" Cuando quiera mandar a alguien a la... zona más lejana que imagine, puede decir:"Ah, lo veo".
Ejemplo:
-"López, ¿qué pasó con la facturación que le pedí?"
- "Ah lo veo" que en realidad significa "no me moleste ahora por esto, cuando se me pegue la regalada gana podré empeño en el asunto, y eso si me acuerdo..." No obstante es una contestación cordial y cortés que está perfectamente vista en la etiqueta social meridense.

Excepciones:
  • En Yucatán la gente no "ve" la televisión o el cine. Si usted quiere saber si su compadre vió el partido de futbol por televisión, simplemente pregunte: "¿gustaste el partido anoche?". Gustar se sustituye por ver, así como lo se lo digo. ¿vió lo que le dije?
  • Si uno mantiene cierta vigía sobre algún sujeto no se dice "Te estoy observando", menos aún "te estoy viendo", sino "Te estoy socheando" o mejor: "te tengo socheado".

viernes, septiembre 01, 2006

¡Ven acá!

La proxémica es el estudio de cómo la distancia tiene significados particulares en cada cultura. Cuando llega un norteamericano a México la distancia cultural que tiene ya grabada en su subconsciente empieza a hacerse evidente. Los latinos tenemos una distancia muy corta. Es clásico ver a los compadres ebrios en la cantina salir abrazados o hablarse al oído para decirse que se quieren mucho, so pretexto de que con el ruido de fondo no podría escucharse mensaje tan sentido. Los americanos, en cambio, tienen una distancia mayor. A veces un abrazo a un gringo puede parecerle casi acoso sexual. Después de algunas copas los mexicanos nos acercamos y los gringos se sienten intimidados, parece un baile de vals.
En Yucatán tenemos algo así como la contraproxémica. Las frases que ocupamos sobre la distancia, en realidad no hablan de ella, sino de la empatía con el orador. Por ejemplo, si uno quiere llamar la atención de otra persona, en lugar de decirle "Oye", "Hey", "Por favor"... En Mérida se dice "Ven acá" lo cual no significa "ven acá" sino algo como "pon atención a lo siguiente" o "escucha esto" o "Corrobora lo que digo".
A veces en las conversaciones cotidianas se nos sale el "ven acá" cuando no queremos que nuestro interlocutor se acerque, sino para requerirle su atención hacia nuestro punto de vista. A los que no son yucatecos a veces les cuesta trabajo seguir una conversación porque cada vez que escuchan un "ven acá" se acercan al orador, así que si la plática es llevada por tres o cuatro, llega un momento en el cual piensa que todos se disputan su atención o que en realidad es innecesarioque pidan que se acerque en cada intervención de cada locutor. Acaban mareados.
Por ello a veces resulta desconcertante que estando en la cantina con unas copas de más y con el compadre yucateco apoyado en nuestro hombro le escuchemos espetar "Ven acá". Cuando en realidad ya ni la etiqueta social ni las reglas de la física clásica permiten ese hecho.
¿Si me doy a entender? A ver, vengan acá...

PD. Dedicado a mi tía Teresa Rivera